En un año electoral que promete ser decisivo para la provincia de Corrientes, Pedro "Perucho" Cassani, líder del partido Encuentro Liberal (ELI), ha oficializado su candidatura a gobernador, generando un torbellino de expectativas y tensiones en el escenario político local. El anuncio, realizado en el marco de los 11 años de ELI el pasado 26 de febrero, no solo reafirma las ambiciones de Cassani, sino que también pone en jaque las relaciones con el radicalismo, su histórico aliado dentro del frente ECO+Vamos Corrientes, que ha dominado la política provincial durante las últimas dos décadas.
Cassani, actual presidente de la Cámara de Diputados de Corrientes, sorprendió al proclamar su intención de liderar la provincia en las elecciones previstas para 2025, desafiando la hegemonía de la Unión Cívica Radical (UCR), encabezada por el gobernador Gustavo Valdés. Durante el acto en Bella Vista, Cassani lanzó críticas contundentes al radicalismo, señalando que "nunca se escucharon los planteos y proyectos que ELI tiene para la provincia" . Estas declaraciones marcan un quiebre con el oficialismo y sugieren que ELI buscará un camino propio, incluso explorando la posibilidad de un "tercer espacio" electoral.
REPERCUSIONES EN ITUZAINGÓ: EL ROL DE ANA AMENDOLA
El lanzamiento de Cassani tiene especial resonancia en Ituzaingó, una localidad clave de donde proviene Ana Améndola, actual diputada provincial y una de las figuras de ELI. Améndola, de 36 años, con una trayectoria como concejal (2017-2021) y secretaria general y de Gobierno de la Municipalidad antes de ser diputada, ha sido una de las voces que acompañó a Cassani en este nuevo rumbo.
En Ituzaingó, el anuncio de Cassani ha sido recibido por los sectores afines a ELI, que ven en su candidatura una oportunidad para consolidar el liderazgo local y proyectarlo a nivel provincial. Sin embargo, también ha generado incertidumbre entre los aliados radicales. La presencia de Améndola en la Cámara de Diputados y su vínculo con Cassani podrían revitalizar la influencia de ELI en Ituzaingó, aunque el desafío será mantener la cohesión en un contexto de alianzas fracturadas.
LA SEPARACIÓN CON EL RADICALISMO
La relación entre ELI y el radicalismo, socios fundacionales de la alianza ECO creada en 2009 bajo el liderazgo de Ricardo Colombi, atraviesa su momento más delicado. En las elecciones legislativas de 2023, ECO+Vamos Corrientes, que agrupa a más de 30 partidos, logró mantener su dominio en la Legislatura provincial, con Cassani encabezando la lista de diputados y Ricardo Colombi la de senadores. Sin embargo, el anuncio de Valdés en 2024 de dar por finalizada la alianza ECO y reemplazarla por "Vamos Corrientes" como un nuevo espacio oficialista, encendió las alarmas entre los socios menores, incluido ELI.
Cassani, quien en 2021 ya había insinuado sus aspiraciones a la gobernación y su deseo de "refrescar" la oferta electoral de ECO, parece haber interpretado este movimiento como una exclusión deliberada. "Me hubiera gustado tener más posibilidades de diálogo", expresó en su momento, una frase que hoy resuena como preludio de su decisión de competir por fuera del frente. Aunque no descarta acompañar a Valdés en una eventual fórmula, sugiere con ironía que "quizás me acompañe él a mí", dejando entrever que no está dispuesto a seguir subordinándose al liderazgo radical.
El radicalismo, por su parte, mantiene una postura firme. Valdés, ha reiterado que "la UCR va a seguir liderando" y que "el que no está de acuerdo tiene dos caminos: o se queda o se va". Forzando a Cassani a buscar nuevos aliados, ya sea con sectores del peronismo o fuerzas emergentes como los libertarios, cuya presencia en Corrientes crece de la mano y figura de Javier Milei.
ANALISIS Y PERSPECTIVA
El lanzamiento de Cassani no solo redefine las relaciones dentro del oficialismo correntino, sino que también abre interrogantes sobre el futuro político de la provincia. Por un lado, ELI cuenta con una estructura consolidada, una base de dirigentes jóvenes como Améndola y un discurso centrado en temas como la educación y el federalismo, que podrían captar el apoyo de votantes desencantados con el statu quo. Por otro, el radicalismo, con Valdés a la cabeza, tiene a su favor una maquinaria electoral aceitada y el respaldo de una gestión que, pese a las críticas, mantiene un control significativo sobre los recursos y la Legislatura.
En Ituzaingó, el duelo entre las ambiciones de ELI y la influencia radical será un termómetro clave. La capacidad de Améndola para movilizar apoyo local podría fortalecer la candidatura de Cassani, pero también enfrentará la resistencia de un radicalismo que no cederá fácilmente su bastión. Mientras tanto, el peronismo, dividido entre el Frente de Todos y Ganemos Corrientes, observa atento, esperando capitalizar cualquier fisura en el oficialismo.
A medida que se acerca la definición de candidaturas, Corrientes se prepara para un año electoral cargado de incertidumbre y emociones. La jugada de Cassani, arriesgada pero calculada, podría marcar el fin de una era de alianzas y el comienzo de una nueva etapa en la política provincial. Solo el tiempo dirá si "Perucho" logrará convertir su liderazgo en ELI en la llave para abrir las puertas de la Casa de Gobierno.