En las orillas del enorme embalse de Yacyretá, entre arenas, se encuentran hoy valvas de pequeños bivalvos que, hace tres décadas, nadie imaginaba que cambiarían para siempre la operación de una de las mayores centrales hidroeléctricas binacionales del mundo. El mejillón dorado (Limnoperna fortunei), originario de ríos de China y el sudeste asiático, llegó accidentalmente a la Cuenca del Plata en los años 90 —probablemente vía agua de lastre de buques— y se convirtió en un problema crónico para la infraestructura de Yacyretá.
Antecedentes: De Asia a Sudamérica, una invasión explosiva
El mejillón dorado fue detectado por primera vez en el Río de la Plata en 1991, cerca de Berisso (Argentina). Su capacidad reproductiva es extraordinaria: una hembra puede liberar cientos de miles de larvas (velígeras) al año. Estas larvas planctónicas se dispersaron rápidamente, avanzando a ritmos de hasta 240 km por año.
En 1998 llegó a la Central Hidroeléctrica Yacyretá, en el río Paraná. Poco después afectó Itaipú (2001), Salto Grande y otras instalaciones. En Yacyretá alcanzó densidades extremas: hasta 248.200 individuos por metro cuadrado en algunos puntos. Este fenómeno, conocido como macrofouling (bioincrustación masiva), marcó un antes y un después en la ingeniería de represas en aguas dulces de Sudamérica.
A diferencia del mejillón cebra (Dreissena polymorpha) en Norteamérica, el dorado se adaptó mejor a climas subtropicales y templados, colonizando tomas de agua, tuberías, rejillas, enfriadores y estructuras sumergidas con gran eficiencia gracias a sus filamentos de biso.
Problemas operativos en Yacyretá
El impacto principal es técnico y económico:
- Obstrucción de sistemas de toma y refrigeración: Las larvas y juveniles tapan rejillas, cribas, filtros y tuberías, reduciendo el caudal de agua y afectando el enfriamiento de generadores y turbinas.
- Pérdida de eficiencia y sobrecalentamiento: Aumenta la fricción, genera turbulencias y obliga a paradas no programadas o reducción de potencia.
- Acumulación de valvas: Tras mortalidades masivas, las conchas vacías contaminan sistemas y requieren limpieza constante.
- Costos elevados: Limpiezas periódicas (con buceadores o mecánicas), monitoreo larval y mantenimiento incrementan notablemente los gastos operativos. Aunque no hay cifras públicas recientes exactas para Yacyretá, experiencias similares en Brasil indican millones de dólares anuales en control y pérdidas por detenciones.

Cambio operacional: De la “desesperación” a la gestión crónica
Al inicio (finales de los 90), la reacción en Yacyretá fue de “desesperación por ignorancia”, según testimonios de la época. Se probó de todo ante un invasor desconocido en la región.
Con el tiempo, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) implementó un enfoque de manejo integrado:
- Monitoreo continuo de densidades larvales y adultas.
- Pinturas antifouling y recubrimientos protectores en estructuras (ensayados desde 1999-2001 en colaboración con investigadores como los de la UNLP).
- Limpieza mecánica regular.
- Renovaciones tecnológicas: En 2022, por ejemplo, se renovaron los sistemas de enfriadores de unidades generadoras (como la U19 y U20) con nuevos diseños hidrodinámicos y materiales más resistentes a la colonización. Esto mejoró la eficiencia y mitigó el fouling.
Hoy se acepta que la erradicación es imposible: el mejillón forma parte del ecosistema modificado del Paraná. La estrategia es convivir y controlar.

Un precedente mundial para manuales de ingeniería
Yacyretá, junto con Itaipú y otras centrales sudamericanas, se ha convertido en un caso de estudio obligado en ingeniería hidroeléctrica y manejo de bioincrustaciones en agua dulce. Lo que antes era un problema casi exclusivo de aguas marinas o estuarinas (barnacles, etc.) ahora es una realidad en ríos continentales.
Expertos internacionales citan la experiencia sudamericana en manuales y protocolos de diseño de tomas de agua, sistemas de refrigeración y mantenimiento de represas. El mejillón dorado demostró que las infraestructuras deben incorporar desde la fase de diseño materiales y tecnologías antiincrustantes, monitoreo biológico y planes de contingencia para especies invasoras. Su impacto se compara con el del mejillón cebra en los Grandes Lagos de Norteamérica, pero con desafíos adicionales por las condiciones locales.
Este caso ya se estudia en universidades y organismos multilaterales como antecedente para prevenir invasiones en otras cuencas (incluso recientes alertas en California, EE.UU.).
Conclusión: Una lección de resiliencia
El mejillón dorado no detiene la generación de Yacyretá —que sigue aportando miles de MW a las redes de Argentina y Paraguay—, pero impuso un costo permanente en mantenimiento y adaptación tecnológica. Representa un recordatorio de cómo las especies invasoras, facilitadas por el comercio global, pueden reescribir manuales de ingeniería.
Mientras investigadores continúan buscando soluciones sostenibles (ultrasonido, compuestos naturales, etc.), Yacyretá opera como ejemplo de cómo la ingeniería humana puede adaptarse a un invasor que, probablemente, llegó para quedarse.
Fuentes: Documentación de EBY, estudios científicos (Darrigran, Boltovskoy y otros), Wikipedia y reportes especializados.

