En un gesto poco común en la política correntina, el intendente de Mburucuyá, Edgar Galarza Florentín, decidió rebajar su propio salario en alrededor del 60% apenas semanas después de asumir el cargo. Esta decisión forma parte de un plan de emergencia para sanear las cuentas municipales, que según denunció, fueron dejadas en un estado "desastroso e ilegal" por la administración anterior.
Galarza Florentín, quien asumió el 10 de diciembre de 2025 tras ganar las elecciones como candidato de la alianza Encuentro por Corrientes, encontró al municipio con "caja en cero", deudas acumuladas y una nómina inflada de más de 300 empleados, muchos de ellos calificados como "ñoquis" (personas que cobran sin trabajar efectivamente). Además, se detectaron sueldos arbitrarios que alcanzaban casi un millón de pesos mensuales, discriminación salarial entre trabajadores y aumentos desmedidos del 149% en los meses previos a su asunción, sin respaldo presupuestario.
"El dinero está y los sueldos se van a pagar, pero primero tenemos que normalizar la situación del Municipio", afirmó Galarza Florentín en declaraciones recientes, enfatizando la necesidad de declarar la emergencia económica para priorizar pagos a empleados y servicios esenciales. El intendente, apodado "Caballo", justificó la rebaja de su remuneración como un gesto ejemplificador: ahora cobra un monto similar al de un empleado municipal común, reduciendo su ingreso en más del 50% para contribuir al ajuste fiscal.

La gestión anterior, encabezada por Pablo "Kelo" Guastavino, es señalada por irregularidades como maquinaria en mal estado, documentación faltante y una planta de personal donde menos del 50% de los empleados estaban regularizados. Esto generó tensiones iniciales, con unos 60 trabajadores en estado de alerta por demoras en el pago de salarios de diciembre y medio aguinaldo, aunque el actual jefe comunal aseguró que los fondos están garantizados y que se analiza iniciar acciones legales contra los responsables de las anomalías.
Galarza Florentín convocó sesiones extraordinarias al Concejo Deliberante para avanzar en reformas administrativas y de adaptación, describiendo el proceso como "un camino de reforma necesario para viabilizar la autonomía municipal". Fuentes locales destacan que esta rebaja salarial es "insólita" y "pocas veces vista", posicionando al intendente como un ejemplo de austeridad en tiempos de crisis.
Mientras tanto, la comunidad de Mburucuyá, una localidad de unos 10.000 habitantes conocida por su festival nacional del chamamé, espera que estas medidas estabilicen las finanzas y permitan enfocarse en prioridades como infraestructura y servicios públicos. El intendente confirmó que eventos culturales como el festival se mantendrán, programado para febrero de 2026.
Esta situación resalta los desafíos de las transiciones municipales en el interior del país, donde herencias financieras complicadas obligan a decisiones drásticas para garantizar la gobernabilidad.

