Caída de Musimundo: Cierres intempestivos, incertidumbre y trabajadores que asisten para proteger sus derechos
Musimundo cierra sus sucursales en el NEA, pero en localidades como Ituzaingó el personal sigue asistiendo a sus puestos para proteger sus derechos laborales.

​La emblemática cadena de electrodomésticos y tecnología Musimundo atraviesa uno de los capítulos más dramáticos de su historia operativa en la Argentina. Tras formalizar un pesado concurso preventivo de acreedores a mediados de año, la empresa resolvió durante el último fin de semana el cierre masivo de más de una veintena de locales en las provincias de Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa, dejando en la calle a decenas de trabajadores.

​Sin embargo, en ciudades del interior como Ituzaingó (Corrientes), las persianas que abren o la presencia de empleados en los locales esconden una realidad compleja: no se trata de una continuidad commercial normal, sino de una estrategia de resguardo legal ante la falta de notificaciones oficiales de despido.

​¿Por qué las sucursales abren o reciben al personal en medio del cierre?

​En varias localidades de la provincia de Corrientes —incluyendo la capital provincial, Paso de los Libres, Curuzú Cuatiá e Ituzaingó—, los trabajadores vivieron jornadas de incertidumbre total entre el sábado y el lunes.

​Ante la ausencia de telegramas de despido y la existencia de meras comunicaciones verbales por parte de la gerencia ordenando el cese de tareas, los empleados tomaron la determinación de presentarse a cumplir su jornada laboral e ingresar al establecimiento.

​Las razones detrás de esta medida responden a un estricto resguardo jurídico y laboral:

  1. Evitar la figura de "Abandono de Trabajo": Al no existir una notificación fehaciente (telegrama colacionado), si el empleado deja de concurrir, la empresa podría argumentar legalmente un abandono de puesto.
  2. Constancia del vínculo laboral activo: Asistir al local permite certificar ante los gremios (como el Sindicato de Empleados de Comercio) y escribanos públicos que el personal estuvo a disposición de la empresa.
  3. Reclamo por salarios e indemnizaciones: La firma adeuda haberes y ya notificó de manera informal que las indemnizaciones se pretendían abonar de forma fragmentada en cuotas "sujetas al flujo de fondos", un esquema rechazado por los trabajadores, muchos de los cuales cuentan con entre 10 y más de 20 años de antigüedad.

​Del esplendor a la crisis: El historial de Musimundo

​Para comprender el desenlace actual, es necesario repasar la transformación y fragmentación que sufrió la marca a lo largo de más de cuatro décadas en el país:

[1970 - 1990] Música y Disquerías

[2000 - 2010] Transición a Electrodomésticos y Alianza (EMSA + CARSA)

[2024] Cisma de Marca: EMSA pasa a "On City" / CARSA retiene "Musimundo"
 
[2026] Concurso preventivo (+$63.500M) y Cierre Masivo en el NEA

  • Origen como disquería (Décadas del '70 y '90): Musimundo nació como una cadena de tiendas especializada en música y discos. Con los años sumó libros, cine y electrónica de consumo, convirtiéndose en el centro cultural y tecnológico por excelencia para la juventud de los años '90.
  • Red Megatone y reconversión a hogar: Tras atravesar su primer concurso a principios de los 2000, la marca fue adquirida por los grupos dueños de Red Megatone, reconvirtiendo los locales a la venta masiva de electrodomésticos, telefonía y artículos del hogar.
  • La administración dual (EMSA y CARSA): Durante años, Musimundo no fue una sola empresa, sino una marca compartida por dos grandes licenciatarias: Electrónica Megatone S.A. (EMSA) —con mayor peso en el centro y sur del país— y Carsa S.A. —con sede en Chaco y mayor injerencia en el Noreste Argentino—.
  • La división de 2024 ("On City"): En octubre de 2024, EMSA decidió abandonar la denominación Musimundo para relanzar sus casi 200 sucursales bajo el nombre de On City. La marca Musimundo quedó contenida únicamente bajo la estructura de Carsa S.A., que conservó alrededor de 70 locales.
  • El colapso de 2026: Con un pasivo que supera los $63.500 millones en deudas bancarias, financieras y comerciales, el freno en las ventas de durables y el incremento de costos operativos precipitaron el concurso de acreedores de Carsa S.A. y el intempestivo desembarco de los cierres en toda la región.

​El panorama actual

​Mientras el sitio web oficial de la compañía permanece fuera de servicio invocando "tareas de mantenimiento", las Secretarías de Trabajo de las provincias del NEA y los sindicatos de comercio han convocado a audiencias urgentes. El objetivo inmediato es exigir el pago íntegro de los haberes adeudados y garantizar el cobro de las indemnizaciones legales para los cientos de trabajadores despedidos en la región.

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