Las incursiones de cuatreros provenientes del Paraguay sobre los establecimientos ganaderos de la costa argentina encendieron las alarmas en la región. Frente a esta amenaza, la respuesta no se hizo esperar y busca ser determinante: la Policía Rural, la Prefectura Naval Argentina y los propios productores locales unieron fuerzas para fortalecer la coordinación y cerrar el paso a quienes cruzan el río Paraná con el objetivo de robar ganado.
La jornada de trabajo comenzó durante la tarde de ayer en la sede de la Prefectura Ituzaingó, con una mesa de trabajo de alto nivel encabezada por el prefecto de Zona Alto Paraná, prefecto mayor Eduardo Farrus, junto a los titulares de las Prefecturas de Posadas, Itá Ibaté e Ituzaingó. En representación de la Policía de Corrientes estuvieron presentes el director general de Seguridad Rural y Ecológica, comisario general Gerardo Torres, y el jefe de la Unidad Especial de Ituzaingó, comisario inspector Marcelino Cardozo.
El eje central del encuentro fue el abigeato transfronterizo, centrándose en la modalidad utilizada por delincuentes que cruzan el cauce hídrico, sustraen animales en territorio argentino y los trasladan de forma clandestina hacia el país vecino. Como resultado, las autoridades acordaron profundizar el intercambio de información, establecer un sistema de alerta temprana, mantener comunicación directa entre ambas fuerzas y avanzar en el despliegue de operativos conjuntos.
Coordinación directa con los productores ganaderos
La estrategia no se limitó al ámbito de los uniformados. Posteriormente, en el edificio de la Municipalidad de Ituzaingó y con la presencia del intendente Emilio Nicolás, se llevó a cabo una segunda reunión de la que participaron autoridades de la Policía Rural, la Unidad Regional VI y productores de las islas Apipé, con el fin de consolidar la organización en el terreno.

La mayor preocupación se concentra en la zona conocida como “La Mosca”. Allí se encuentra resguardada una importante cantidad de ganado perteneciente a los productores isleños, quienes debieron trasladar a sus animales hacia la costa argentina debido a la creciente del río Paraná. Esta concentración extraordinaria de hacienda se convirtió en un foco de atracción para grupos de cuatreros que ejecutan incursiones desde el territorio paraguayo.
Durante la reunión, los productores y las fuerzas de seguridad formalizaron el compromiso de mantenerse interconectados, reportar de inmediato cualquier movimiento sospechoso y operar coordinadamente para prevenir nuevos ataques.
El mensaje que dejaron los encuentros fue contundente: frente a un delito que cruza fronteras, la respuesta requiere una red integrada. La Policía Rural custodiando la tierra, la Prefectura Naval patrullando el río y los productores alertas en sus campos conforman a partir de ahora un mismo frente de prevención para proteger la producción y garantizar la seguridad rural en la frontera correntina.

