Un operativo conjunto entre la Policía Rural y Prefectura Naval en el establecimiento "Iviri Tingai" permitió hallar un caballo oculto entre la vegetación. Se presume que el animal era utilizado por delincuentes que ingresan ilegalmente a las propiedades para cometer ilícitos.
La problemática delictiva en las zonas rurales de la región continúa generando alerta entre los productores ganaderos. La intrusión clandestina en propiedades privadas por parte de personas dedicadas al abigeato, la caza furtiva y el robo de bienes se ha convertido en una constante que exige patrullajes continuos por parte de las fuerzas de seguridad.
En este contexto, durante una recorrida de prevención por el establecimiento "Iviri Tingai", efectivos de la Policía Rural en conjunto con personal de la Prefectura Naval Argentina —con asiento en Ituzaingó— detectaron indicios de movimientos sospechosos dentro del predio.
Ante la posibilidad de un hecho ilícito en curso, los uniformados se internaron a pie en el monte para realizar un minucioso rastrillaje por la zona. Como resultado del operativo, hallaron un caballo atado y completamente solo en un sector de difícil acceso, oculto entre la vegetación.
Por la manera en que el equino se encontraba sujeto y disimulado en el terreno, las fuerzas de seguridad manejan la firme hipótesis de que el animal fue dejado en el lugar por cuatreros o cazadores furtivos para ser utilizado como medio de transporte o carga durante sus incursiones nocturnas.
El caballo fue asegurado y trasladado a la base de la Policía Rural para su resguardo. Actualmente, las autoridades llevan adelante las actuaciones correspondientes para identificar al propietario del animal y establecer las circunstancias precisas de su abandono en el campo privado, en una muestra más de que, aunque los delincuentes logren huir de forma apresurada, los elementos que dejan atrás aportan pistas clave para el avance de las investigaciones.

