En un operativo policial rutinario que derivó en un gesto de profunda humanidad, una agente de la fuerza decidió amamantar a un bebé de apenas cinco meses que lloraba desconsolado de hambre, mientras se detenía a su padre por conducir alcoholizado junto a sus pequeños hijos.
El hecho ocurrió cerca de las 4 de la madrugada de este lunes sobre la Ruta Provincial 2. Efectivos policiales interceptaron un vehículo conducido por un hombre de 29 años que presentaba claros signos de ebriedad. En el interior viajaban sus hijos, de entre 1 y 8 años, en una situación de evidente vulnerabilidad.

Durante el procedimiento, el bebé comenzó a llorar intensamente por hambre. Ante la urgencia y sin que hubiera otra solución inmediata para contener al menor, una policía que participaba del control —y que es madre lactante— tomó la decisión de amamantarlo. El gesto permitió calmar al niño hasta que se garantizó su asistencia y protección.
Según fuentes del caso, el hombre habría salido de su domicilio con los menores tras una fuerte discusión familiar. Buscaba a la madre de los niños, quien se había retirado por temor. El alcotest confirmó que manejaba bajo los efectos del alcohol, por lo que fue detenido y el vehículo quedó retenido.

Por disposición judicial, los niños fueron entregados al resguardo de su madre, quien además realizó una denuncia contra el conductor por violencia de género.
El acto de la agente policial fue destacado por sus compañeros y rescatado por quienes tomaron conocimiento del caso como un ejemplo de sensibilidad y profesionalismo ante la necesidad prioritaria de un niño en situación de riesgo.

