Prefectura Naval Argentina Realiza Patrulla Fluvial Combinada con Paraguay
Prefectura Naval Argentina y la Armada del Paraguay refuerzan la cooperación con patrullas fluviales combinadas en el río Paraná, vigilando zonas sensibles como Isla Apipé Grande, pese a tensiones históricas en la frontera con Ituzaingó.

La Prefectura Naval Argentina, en colaboración con la Armada Paraguaya, ha intensificado sus operaciones de vigilancia en las aguas compartidas del río Paraná mediante patrullas fluviales combinadas.

El objetivo es el control de actividades ilícitas en zonas fronterizas sensibles. Estas acciones, que se enmarcan en acuerdos de larga data, buscan combatir el contrabando, la pesca ilegal y el tráfico de drogas en la estratégica Hidrovía Paraná-Paraguay, una arteria vital para el comercio regional.

En el liderazgo de estas operaciones, la Prefectura Naval Argentina ha coordinado patrullajes conjuntos desde sus bases en Ituzaingó y otras localidades correntinas, trabajando codo a codo con la Prefectura Zona Ayolas de Paraguay. Entre las áreas prioritarias se encuentra la Isla Apipé Grande, un enclave argentino en el Paraná conocido por su biodiversidad y su rol en la navegación fluvial, donde se realizan inspecciones exhaustivas de embarcaciones y monitoreo de actividades en zonas como San Antonio y la esclusa de la Represa Yacyretá.

Además, se extienden a la zona de Paso de la Patria, en la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, donde se han reportado patrullas recientes para reforzar la presencia en inmediaciones como Isla del Cerrito y el Hotel Yacht & Golf Club Paraguayo, garantizando la cobertura de puntos de alto tránsito.

Las causas que impulsan estos despliegues conjuntos radican en la necesidad de abordar amenazas transfronterizas comunes, como el delito organizado que aprovecha la extensa red fluvial para operaciones ilícitas. Según reportes oficiales, las patrullas incluyen controles de navegación, inspecciones ambientales y operativos contra el narcotráfico, fomentando una cooperación que se ha fortalecido en los últimos años a través de reuniones bilaterales anuales.

El despliegue implica el uso de embarcaciones especializadas de ambas fuerzas, con personal capacitado para actuar de manera coordinada, lo que ha permitido una mayor eficiencia en la vigilancia de más de 1.000 kilómetros de frontera acuática.

Disputas Históricas

Sin embargo, esta era de colaboración contrasta marcadamente con disputas históricas en la zona limítrofe con Ituzaingó, donde la soberanía sobre islas como Apipé Grande ha generado tensiones recurrentes. Desde la época colonial, con demarcaciones que datan de 1617 y se extendieron hasta la independencia en el siglo XIX, Argentina y Paraguay han negociado límites fluviales complejos, influenciados por tratados como el de 1876 que asignó Apipé a territorio argentino. Más recientemente, en 2023, un incidente durante un concurso de pesca en Apipé escaló a un conflicto diplomático cuando la Marina paraguaya intervino, deteniendo a pescadores argentinos y alegando violaciones territoriales, lo que llevó a protestas del entonces gobernador de Corrientes y suspensiones de eventos locales.

Estos episodios resaltan reclamos paraguayos sobre aguas territoriales y navegación libre, pese a acuerdos como el Tratado de Libre Navegación de 1967, que garantizan el acceso compartido pero no resuelven todas las fricciones.as patrullas actuales representan un avance hacia la desescalada, transformando zonas de conflicto en espacios de cooperación mutua. "Lo que antes era fuente de disputas ahora se convierte en un modelo de integración regional", señaló un analista consultado. Con operaciones que se remontan formalmente a 1996, estas iniciativas binacionales no solo protegen la seguridad, sino que fortalecen los lazos entre ambos países en un contexto de desafíos comunes como el cambio climático y el crimen transnacional.

Las patrullas actuales representan un avance hacia la desescalada, transformando zonas de conflicto en espacios de cooperación mutua. "Lo que antes era fuente de disputas ahora se convierte en un modelo de integración regional". Con operaciones que se remontan formalmente a 1996, estas iniciativas binacionales no solo protegen la seguridad, sino que fortalecen los lazos entre ambos países en un contexto de desafíos comunes como el cambio climático y el crimen transnacional.

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